El nuevo marketing vitivinícola integra tecnología y estrategias para atraer y enamorar a los consumidores

  • Nuevo marketing vitivinícola, aunando generación de demanda y experiencias de cliente

TECNOLOGÍA Y SENSACIONES
El sector turístico tiene cada vez más protagonismo en el mundo del vino. Por un lado, el turista está acortando su duración del periodo vacacional y en muchos casos distribuyéndolo a lo largo del año. Por otro, se observa un cambio de tendencia: aumenta el turista que abandona las playas y elige el interior en busca de experiencias nuevas y diferentes, algunas de ellas relacionadas con el sector vitivinícola. Son turistas que buscan en el mundo del vino una forma de vivir experiencias y sensaciones memorables, distintas.

Es el momento, por tanto, de apostar decididamente por un concepto que cada vez toma más importancia: el enoturismo. Cuestión que muchos entienden como simplemente abrir las puertas de sus bodegas y ofrecer un vino a sus visitantes. Error. Así se apuntaba en Winetech Forum 2016 (Madrid, 24 de mayo).
Adentrarse en el enoturismo obliga, si se quiere triunfar en este caso, a apostar por el marketing enoturístico para generar un plan estratégico que marque el camino y ayude a conformar una línea de trabajo diferencial; o lo que es lo mismo, a tener mayores posibilidades de éxito; obtener mejores resultados. Marketing vitivinícola es mucho más que branding, packaging, identidad visual, merchandising, asistencia a ferias... Marketing moderno implica, además, diferenciación, sorpresa, interacción continuada, engagement, y emoción.

Apostamos por el NEUROMARKETING, instrumento para encontrar esa diferenciación necesaria en los sentidos como expresión impactante de generación de momentos con sensaciones y experiencias memorables.
Ser capaces de aplicar Wows de comunicación; crear storytellings; Odotipos, o controlar la proxemia, nos dan nuevas posibilidades de interrelación; nos dan material para lograr objetivos dando a nuestros visitantes lo que de verdad buscan: experiencias nuevas y diferentes.
Entendemos la gestión integral de la bodega como un 360º que añade a los procesos productivos, administrativos y comerciales (procesos analíticos) la experiencia del cliente (customer experience) que, en muchos casos, en el caso del consumidor final, se traduce en una experiencia que incluye ocio, disfrute y precisa profesionalización.

Apostamos por aunar desde una perspectiva científica, soluciones tecnológicas de gestión y alta especialización en marketing vitivinícola, contando para ello con el respaldo y la colaboración de profesionales que aportan soluciones de alto valor añadido. Gracias a las modernas herramientas de marketing vitivinícola, las bodegas consiguen:

  • Aunar los esfuerzos de sus equipos de marketing y ventas, aprovechando sinergias y conocimiento compartido.
  • Llegar a nuevos públicos (gente joven) con mensajes en redes sociales que estén redactados con un lenguaje cercano, fresco y no técnico. Aproximarse a esta audiencia, que tradicionalmente no está vinculada al mundo del vino, para que incluya el vino en sus hábitos de consumo responsable.
  • Establecer conexión emocional con los consumidores finales, beneficiándose de sus recomendaciones, sugerencias y entornos (círculos).
  • Fomentar la venta directa de vino en bodega, dentro de la experiencia enoturística.
  • Utilizar las redes sociales como un canal de conversación directa y de análisis de mercado.
  • Posicionar la bodega y sus vinos en internet.
  • Hacer del enoturismo una línea de negocio de alta rentabilidad, siempre y cuando estas iniciativas estén profesionalizadas y superen la expectativa "visita-cata".

En el pasado mes de mayo, en el marco del IX Congreso Nacional de Enoturismo, celebrado en Madrid, se ofrecieron datos y tendencias del sector del turismo de vino que indican que goza de buena salud, aunque las bodegas tienen ante sí importantes retos de futuro para aprovechar al máximo todo el potencial de crecimiento que posee.
En este encuentro se destacó la importancia de cuidar al turista enológico, ya que este, según los datos, tiene un porcentaje de compra del 63,8% y un gasto medio de 29,10 €/día. El objetivo es aumentar estas cifras ofreciendo al visitante nuevas experiencias, una mayor atención -adaptada a cada segmento de turista- y generar en definitiva un recuerdo positivo de la visita que facilite el posicionamiento de la bodega. Ampliar el abanico de posibilidades para el turista con el objetivo de generar ingresos de forma continuada y creciente.
Además, el nuevo enoturismo tiene que contemplarse como una acción estratégica de la bodega, como unidad de negocio propia, que no puede separarse del entorno que lo rodea (población, comarca…) ni del resto de la oferta turística que existe ya en su zona (hostelería, cultura, paisaje…). Tiene que ser capaz de dar valor a todo el territorio a través de una potenciación de sus posibilidades como espacio vitivinícola de disfrute para el visitante. Para ello, uno de los factores claves será el aumento de los recursos humanos y técnicos para esta actividad, algo que ya hacen algunas bodegas, y que es imprescindible para un enoturismo de calidad y que genere experiencias capaces de ser recordadas.


Desde Tipsa, una empresa con muchos años trabajando con bodegas, llevamos tiempo aportando nuestro granito de arena en pro de proporcionar ventajas competitivas a los clientes, y una de ellas es sin lugar a dudas, la apuesta decidida por el sector del vino y su desarrollo. Pero eso sí, sumando desde una perspectiva científica, soluciones tecnológicas de gestión y el marketing vitivinícola con nuestra consultora especializada aliada, para aportar valor y soluciones. Dos elementos inseparables con los que es posible generar beneficios a la bodega en un nuevo negocio que cada año que pasa es más importante en el sector turístico.

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